Estrategia y Metas
Conozca los 6 principales tipos de gestión empresarial y vea cuál encaja mejor con su empresa
Los diferentes tipos de gestión empresarial deben elegirse según el perfil del negocio y del líder, y la naturaleza del negocio

Quien tiene una empresa o ocupa un cargo de decisión lidia con la gestión todos los días. Lo que mucha gente no sabe es que existen varios tipos de gestión empresarial, y que cada uno exige un perfil de negocio y de líder.
La gestión es un conjunto de metodologías y estrategias que el ejecutivo combina para alcanzar eficiencia financiera y operativa. Para elegir el tipo de gestión más adecuado a su empresa, considere tres factores:
- la naturaleza del negocio;
- la cultura organizacional;
- el perfil del líder y su estilo de liderazgo.
Siga leyendo para conocer los 6 principales tipos de gestión empresarial e identificar cuál combina con su empresa.
1. Gestión democrática
La gestión democrática involucra a todos los integrantes del equipo en la toma de decisiones. El líder que adopta este tipo de gestión necesita valorar la comunicación y crear canales eficientes de intercambio de información entre los profesionales.
También necesita saber delegar, porque, en la gestión democrática, los colaboradores tienen cierto grado de autonomía para decidir sobre las tareas que les corresponden.
Una de las principales ventajas es el compromiso del equipo. Todos se sienten responsables del éxito o del fracaso de una acción y, por eso, se comprometen.
El cuidado está en el ritmo: como todos participan en las decisiones, el proceso puede volverse más lento y la empresa puede perder el momento justo para actuar.
2. Gestión centralizadora
La gestión centralizadora es casi lo opuesto a la anterior. Las decisiones estratégicas las toma la alta dirección, y el modelo se repite en los demás niveles jerárquicos, con gerentes y responsables que dirigen a sus equipos.
La gran ventaja es la rapidez en la decisión, porque el “sí” o el “no” está en manos de una sola persona. En contrapartida, el gestor que opta por este modelo puede pagar un precio alto en motivación y compromiso.
La línea entre la centralización saludable y el autoritarismo es delgada. El gestor puede dar la impresión de que no confía en el equipo, que va perdiendo motivación. La carga de decidir y asumir toda la responsabilidad también puede sobrecargarlo.
3. Gestión enfocada en procesos
En la gestión por procesos, la preocupación central es que todas las operaciones de la empresa estén estandarizadas y organizadas. Los procesos están en el centro del modelo.
El líder que elige este camino suele buscar mejorar constantemente la forma en que se hacen las cosas, para ganar eficiencia y resultados.
Una ventaja es que el modelo no depende de las personas. Si un miembro del equipo se va, quien llega para reemplazarlo asume la rutina con más facilidad, porque los procesos son claros y están descritos en detalle.
El mayor riesgo es que el líder no avance, en busca del proceso perfecto.
Puede usar una planilla para gestionar los proyectos, como esta de Pluga (en portugués):
4. Gestión enfocada en resultados
En la gestión por resultados, lo más importante es alcanzar, o superar, la meta. El camino depende de los involucrados, y el líder se preocupa poco por las etapas intermedias.
El modelo da libertad a cada colaborador para elegir el enfoque más eficiente para sí mismo. En contrapartida, pide cautela: es necesario documentar los procesos en algún grado, o el equipo tendrá que reinventar la rueda ante cada nuevo desafío.
Para dar seguimiento a las metas, vale la pena conocer la planilla de seguimiento de metas de Siteware (en portugués)se abre en una pestaña nueva.
5. Gestión enfocada en la cadena de valor
La cadena de valor fue propuesta por Michael Porter en 1985. Parte del principio de que una empresa solo prospera si el consumidor ve valor en los productos o servicios que vende. Por eso, el foco de la gestión es generar valor.
En este modelo se consideran todas las etapas de la cadena, desde la concepción del producto o servicio hasta la posventa. Al conocer el valor generado en cada etapa y los costos involucrados, la empresa gana eficiencia financiera, reduce costos y aumenta sus ganancias.
6. Gestión enfocada en la mejora continua (ciclo PDCA)
El ciclo PDCA es una metodología basada en la mejora continua. La sigla indica las cuatro etapas:
- Plan: planificar;
- Do: hacer;
- Check: verificar;
- Act o adjust: actuar o ajustar.
Todo comienza con la planificación, de acuerdo con el objetivo estratégico de la empresa. Después, el plan se pone en práctica.
En la tercera etapa se verifican los resultados, con un balance de lo que funcionó y de lo que se puede mejorar. Por último, vienen los ajustes a partir de ese análisis.
¿Todavía tiene dudas sobre el ciclo PDCA? Vea el siguiente video:
Cómo dar seguimiento a la gestión con indicadores
Cualquier tipo de gestión exige seguimiento. En la gestión por procesos y en el ciclo PDCA, es aún más importante, porque la decisión de ajustar depende de datos. En la gestión por resultados, el indicador es lo que muestra si la meta va por buen camino.
Independientemente del estilo, el gestor necesita saber qué indicadores miden cada objetivo, quién es el responsable de cada uno y con qué frecuencia se actualizan.
En la solución de despliegue de metas e indicadores de Stratws, cada indicador tiene fórmula, responsable y frecuencia definidos, y la meta se despliega desde el nivel corporativo hasta el individual.
Así, la empresa da seguimiento al resultado sea cual sea su modelo de gestión, y la desviación aparece en el punto exacto en que la meta deja de sostenerse. Vea, en el caso de Grupo SBFse abre en una pestaña nueva, cómo la empresa desplegó metas a más de 10 mil colaboradores.
Metas e indicadores para cualquier modelo de gestión
Cada indicador con fórmula, responsable y frecuencia, y la meta desplegada del nivel corporativo al individual.
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